Contra viento y marea la sociedad va camino a la economía circular. No podemos seguir permitiendo la obsolescencia programada como base del consumo, Cada día más activistas y organizaciones comienzan a investigar, denunciar y a sacar a la luz la obsolescencia planificada de muchos fabricantes. La presión del consumidor responsable es vital en el proceso de transición de la economía lineal a circular.

La obsolescencia programada u obsolescencia planificada es la determinación o programación del fin de la vida útil de un producto, de modo que, tras un período de tiempo calculado de antemano por el fabricante o por la empresa durante la fase de diseño del mismo, este se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible por diversos procedimientos, por ejemplo por falta de repuestos, y haya que comprar otro nuevo que lo sustituya. Su función es generar más ingresos debido a compras más frecuentes para generar relaciones de adicción (en términos comerciales, «fidelización») que redundan en beneficios económicos continuos por periodos de tiempo más largos para empresas o fabricantes. El objetivo de la obsolescencia no es crear productos de calidad, sino exclusivamente el lucro económico, no teniéndose en cuenta las necesidades de los consumidores, ni las repercusiones medioambientales en la producción y mucho menos las consecuencias que se generan desde el punto de vista de la acumulación de residuos y la contaminación que conllevan. Esta práctica ha creado un creciente malestar entre los consumidores, por lo que en tiempos recientes, activistas, medios de comunicación, organizaciones e incluso los mismos consumidores y varias empresas están llevando acciones para revertir esta práctica.

Extraído de Wikipedia

Economía circular

La economía circular viene a desbancar a la destructiva economía lineal a través de la sostenibilidad social y la conciencia del consumidor. La economía lineal es la producción de objetos de consumo destinados a convertirse en basura. Por el contrario la economía circular diseña, produce y fabrica un objeto contemplando el proceso final.

Para que la economía circular se exponencie no basta con la implicación del consumidor. Son los gobiernos junto a sus políticas medioambientales los que deben obligar a las empresas fabricantes a responsabilizarse del desecho final.

Un ejemplo de economía circular: el tratamiento de envases

Nos preocupan los mares contaminados de plástico, los animales marinos alimentándose de ellos y la llegada del plástico a la cadena alimentaria a través del consumo de peces y mariscos contaminados. Este problema nos deja de manifiesto la necesidad de una solución. Cada día somos más conscientes que los envases abandonados en un monte al sol,  pueden provocar  incendios,  y que toneladas de envases llegan al mar a diario.  Es incuestionable que algo estamos haciendo mal!.

Sistema de devolución de envases con incentivos

La implantación de este sistema de reciclaje mediante maquinas u otros dispositivos que premian a quienes reciclan,  triplica la recuperación del producto pasando de un 35% actual mediante el sistema integrado de recogida a un 90% sin nuevos costes añadidos

De acuerdo a lo anterior expuesto, el lector comprenderá que incentivar la devolución de envases  fomenta la economía circular en la gestión de envases vacíos.

Ganamos reciclando